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DICCIONARIO ESPIRITISTA
L
Lares: (Véanse Manes, Penates).
Libre Albedrío: Libertad moral del hombre: facultad que éste tiene de guiarse por su voluntad en el cumplimiento de sus actos. Los
Espíritus nos enseñan que la alteración de las facultades mentales por una causa accidental o natural es lo único que priva al hombre de
su libre albedrío: fuera de este caso es siempre dueño de hacer o de dejar de hacer. También goza de esta libertad en estado de Espíritu;
y en virtud de ella, elige libremente la existencia y las pruebas que cree apropiadas a su adelanto. Si la conserva en el estado corporal,
es para poder luchar contra esas mismas pruebas. Los Espíritus que enseñan esta doctrina, no pueden ser malos Espíritus. (Véase
Fatalidad).
Lucidez: Clarividencia: facultad de ver sin el concurso de los órganos de la vista. Es una facultad inherente a la naturaleza del alma, o
del Espíritu, que reside en todo su ser, y por esta razón, en todos los casos en que hay emancipación del alma, tiene, el hombre,
percepciones independientes de los sentidos. En el estado corporal normal, la facultad de ver queda limitada por los órganos materiales;
desprendida de este obstáculo, no queda circunscripta y se extiende a todo aquello en que el alma ejerce su acción: tal es la causa de la
visión a distancia de que gozan ciertos sonámbulos. Ven en el lugar mismo que observan, porque si el cuerpo no está allí, está, en
realidad, el alma. Bien puede decirse, pues, que el sonámbulo ve por la luz del alma.
La palabra clarividencia es de aplicación más general; lucidez suele aplicarse particularmente a la clarividencia sonambúlica. Un
sonámbulo es más o menos lúcido, según sea más o menos completa la emancipación de su alma.
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