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DICCIONARIO ESPIRITISTA
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Magia, Mago: (del griego magos, sabiduría, sabio, formado de mageia, conocimiento profundo de la naturaleza, de donde deriva mage,
sacerdote, sabio filósofo entre los antiguos persas). La magia, en su origen era la ciencia de los sabios. Todos los que conocían la
astrología, todos los que pretendían poder predecir el porvenir, todos los que hacían cosas extraordinarias e incomprensibles para el
vulgo; eran magos o sabios, a quienes más tarde se llamó encantadores. El abuso y el charlatismo han desprestigiado a la magia; pero
todos los fenómenos que se reproducen hoy día por el magnetismo, el sonambulismo y el Espiritismo, prueban que la magia no era un
arte quimérico, y que entre muchos absurdos, había, seguramente, cosas muy reales. La vulgarización de estos fenómenos tiene por
efecto destruir el prestigio de aquellos que los producían bajo el velo del secreto, y abusaban de a credulidad atribuyéndose un
pretendido poder sobrenatural. Gracias a esta vulgarización, sabemos hoy que no hay nada sobrenatural en este mundo, y que ciertas
cosas que nos parecen derogar las leyes de la naturaleza, son, simplemente, por que desconocemos su causa.
Magnetismo Animal: (del giego y del latín magnes, imán). Se denomina así por analogía con el magnetismo mineral. La experiencia ha
demostrado que esta analogía sólo existe en apariencia, y por lo tanto, la adaptación no es exacta; pero como se ha consagrado por el
uso universal, y como el calificativo que se agrega al nombre no permite equívocos, hay más inconveniente que utilidad en cambiar el
nombre. Algunos lo substituyen, sin embargo, por mesmerismo, pero, hasta el presente, no prevalece.
El magnetismo animal puede definirse así: Acción recíproca de dos seres vivos por medios de un agente especial denominado fluido
magnético.
Magnetizador, Magnetista: Este último nombre es empleado por algunos para designar a los adeptos del magnetismo, a los que admiten
sus efectos. El magnetizador es el práctico, el que ejerce el magnetismo; el magnetista es el teórico. Se puede ser magnetista sin ser
magnetizador; y al revés, no se puede ser magnetizador sin ser magnetista. Esta distinción nos parece útil y lógica.
Manes: (del latín manere, quedar, según unos; de manes, manium, formado de manus, bueno, según otros). En la mitología romana y
etrusca, los manes eran las almas o las sombras de los muertos. Los antiguos sentían gran respeto por los manes de sus antepasados,
que creían congraciar con sacrificios. Se los figuraban bajo la forma humana,, pero vaporosa, e invisible, errando en torno de sus tumbas
o dé sus moradas y visitando a sus familiares. ¿Quién no reconocerá en esos manes a los Espíritus bajo la envoltura semimaterial del
periespíritu, que nos dicen estar entre nosotros bajo la forma que tenían de vivos? (Véase Penates).
Manifestación: Acto por el cual un Espíritu revela su presencia. Las manifestaciones son:
- Ocultas: cuando no tienen nada de ostensible y el Espíritu se limita a influir sobre el pensamiento.
- Patentes: cuando son apreciables por los sentidos.
- Físicas: cuando se traducen en fenómenos materiales, tales como ruidos, movimiento y desplazamiento de objetos, etc.
- Inteligentes: cuando revelan un pensamiento. (Véase Comunicación).
- Espontáneas: cuando son independientes de la voluntad y tienen lugar sin que ningún Espíritu sea llamado.
- Provocadas: cuando son el efecto de la voluntad, del deseo o de una evocación determinada.
- Aparentes: cuando el Espíritu se produce a la vista (véase Aparición).
Materialismo: Sistema adoptado por los que piensan que en el hombre todo es materia y que nada sobreviene a la destrucción del
cuerpo. Nos parece inútil refutar esta opinión, que, por otra parte, es sólo personal de algunos individuos y no constituye doctrina en
parte alguna. Si por el razonamiento no se puede demostrar la existencia del alma, las manifestaciones espiritistas son de ella una
prueba patente. Gracias a estos fenómenos asistimos, en cierto modo, a todas las peripecias de la vida de ultratumba. El materialismo,
que se funda no más en una negación, no puede resistir a la evidencia de los hechos. Por ello la doctrina espiritista ha salido victoriosa
frecuentemente, aun entre aquellos que habían resistido a toda otra clase de argumentos. La vulgarización del Espiritismo es el medio
más poderoso para extirpar esa plaga de las sociedades civilizadas.
Médium: (del latín medium, mediador, intermediario): persona accesible a la influencia de los Espíritus, y más o menos dotada de la
facultad de recibir y de transmitir sus comunicaciones. El médium es para los Espíritus un agente intermediario, o un instrumento más o
menos cómodo, según la naturaleza o el grado de la facultad mediadora. Esta facultad atañe a una disposición orgánica especial,
susceptible de desarrollo. Se distinguen muchas variedades en la mediumnidad, según su aptitud particular para tal o cual modo
transmitivo, o tal o cual género de comunicación.
Médiums de Efectos Físicos: Son aquellos que tienen poder para provocar manifestaciones ostensibles. Comprenden las variedades
siguientes:
- Médiums motores: los que provocan el movimiento y desplazamiento de objetos.
- Médiums tiptólogos: los que provocan los ruidos, percusiones y golpes.
- Médiums de apariciones: los que provocan las apariciones (véase Apariciones).
Entre los médiums de efecto físico, se distinguen también:
- Médiums naturales: aquellos que producen los fenómenos espontáneamente, sin ninguna participación de su voluntad.
- Médiums facultativos: aquellos que tienen la potencia de provocar los fenómenos por un acto de su voluntad.
Médiums de Efectos Morales: Lo son los más especialmente apropiados para recibir y transmitir las comunicaciones inteligentes.
Distínguense, según su aptitud especial, en:
- Médiums escribientes psicógrafos: los que tienen la facultad de escribir por sí mismos bajo la influencia de los Espíritus (véase
Psicografía).
- Médiums pneumatógrafos: los que tienen la facultad de recibir la escritura directa de los Espíritus (véase Pneumatografía).
- Médiums dibujantes: los que dibujan bajo la influencia de los Espíritus.
- Médiums musicales: los que ejecutan, componen o escriben música bajo la influencia de los Espíritus.
- Médiums parlantes: los que transmiten por la palabra lo que los escribientes transmiten por la escritura.
- Médiums comunicativos: los que tienen el poder, por su voluntad, de desenvolver en los otros la facultad de escribir, sean o no
médiums escribientes.
- Médiums inspirados: personas que en el estado normal o en el de éxtasis, reciben, por el pensamiento, comunicaciones ocultas y ajenas
a sus ideas preconcebidas.
- Médiums de presentimientos: los que, en ciertas condiciones, tienen una vaga intuición de las cosas futuras.
- Médiums videntes: las personas que gozan de la facultad de la doble vista o de ver a los Espíritus (véase Videncia).
- Médiums sensitivos o impresionables: las personas que presienten la presencia de los Espíritus por una vaga impresión, de la que no
pueden darse cuenta. Esta variedad no tiene un carácter bien definido: todos los médiums son necesariamente impresionables: la
impresionabilidad, a su vez, es más una cualidad general que especial; algo así como una facultad rudimentaria, indispensable al
desarrollo de todas las otras. Esta difiere de la impresionabilidad puramente física y nerviosa, con la cual no debe confundírsela.
Nota: Algunos emplean la palabra media para el plural de médium. No vemos ninguna ventaja en multiplicar, sin necesidad, las
excepciones, ya de sobra numerosas. Todos los gramáticos están acordes en distinguir el plural del singular con la adición de una s, o de
la sílaba es, etc. ¿Por qué no decir médium-s y sí media? Esto nos produce el efecto de un pedante amaneramiento.
Metempsicosis:
(del griego meta, cambio, en, dentro, y psyké, alma). Transmigración del alma de uno a otro cuerpo. "El dogma de la metempsicosis es
de origen indio. De la india pasó a Egipto, de donde, más tarde, lo importó Pitágoras a Grecia. Los discípulos de este filósofo enseñan
que el Espíritu, cuando se ha librado de los lazos corporales, va a la mansión de los muertos a esperar, en un estado intermediario más o
menos largo, el momento oportuno para animar otro cuerpo de hombre o de animal, hasta que, obtenida su purificación, vuelve a la
fuente de la vida. El dogma de la metempsicosis, como se ve, se basa sobre la individualidad y la inmortalidad del alma, y contiene la
doctrina de los Espíritus sobre la reencarnación y la erraticidad. Pero hay entre la metempsicosis india y la doctrina de la reencarnación,
tal como se nos la enseña hoy día, una diferencia capital: la de que la primera admite la transmigración del alma del cuerpo de los
animales, lo que sería una degradación, y que esta transmigración se opera solamente en la tierra. Los Espíritus nos dicen, por el
contrario, que la reencarnación es un progreso incesante, que las diferentes existencias pueden cumplirse, sea en la tierra, sea en otro
mundo de orden superior, y esto, como dice Pitágoras, "hasta que la purificación se haya alcanzado".
Mitología: (del griego mythos, mito, y logos, discurso). Historia fabulosa de las divinidades paganas. Se comprende también bajo este
nombre la historia de todos los seres extrahumanos que, bajo distintas denominaciones, sucedieron a los dioses de la Edad Media. Así
han resultado las mitologías escandinava, teutónica, céltica, escocesa, irlandesa, etcétera.
Mundo Corporal: Conjunto de los seres inteligentes que tienen cuerpo celestial.
Mundo Espiritual o Mundo de los Espíritus: Conjunto de seres inteligentes despojados de su envoltura material. El mundo de los Espíritus
es el mundo normal, primitivo, preexistente y superviviente a todo. El estado corporal no es, para los Espíritus, sino transitorio y
pasajero. Estos cambian de cuerpo como nosotros de traje; cuando tienen uno desgastado por el uso, lo cambian por otro nuevo.
Muerte: Nihilación de las fuerzas vitales del cuerpo por el agotamiento de los órganos. Privado el cuerpo del principio de la vida
orgánica, el alma se desprende de él y entra en el mundo de los Espíritus.
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