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EL MAPA “BAGUA”

El mapa bagua, también llamado pakua, es un mapa energético que sigue los principios filosóficos del I ching. La simbología de este
mapa es muy utilizada en las escuelas de feng-shui, aunque su modo de emplearlo difiere de unas escuelas a otras, lo que es común es
la formulación del mismo. El término pakua significa «ocho trigramas» y está formado por una figura octogonal que los contiene. En
Chin
a es muy empleado como amuleto, y se pone en los marcos de las puertas y ventanas para que ahuyente los malos espíritus y la
mala suerte.
El mapa bagua es una plantilla octogonal que sigue la secuencia del cuadrado mágico, en la que cada uno de los números está asociado a
un trigrama del I ching y cuyo centro, que se corresponde con el número 5, está asociado al símbolo del tao, tai-q¡ o tai-chi. Para
facilitar la aplicación del mapa bagua, algunos autores transforman la plantilla octogonal en una rejilla cuadrada, que, a veces, resulta
más cómoda de situar en los espacios, pero esto no crea diferencias a la hora de utilizarlo, pues el contenido de la cuadrícula se
corresponde con el contenido del octógono. La forma es importante si se utiliza el bagua como objeto o como una abstracción, pero no
es realmente relevante a la hora de aplicarla a un plano, pues su significado no se altera sensiblemente.
Originalmente, los trigramas se consideraron como una representación simbólica de la familia por lo que a cada trigrama se le asignó un
elemento del canon familiar, padre, madre, hijo mayor, hijo mediano, hijo menor, hija mayor, hUa mediana, hya menor, y una fuerza o
fenómeno de la naturaleza distinto, como el agua, la montaña, el cielo, el trueno, la tierra, el lago, el viento y el fuego. Este trigrama
con su atributo se ubicó en el cuadrado mágico, dando como resultado un mapa de energía aplicable al mundo físico y a las personas. De
lo que surgió un primer pakua llamado secuencia del cielo anterior. En él se trataba de asociar a cada trigrama su correspondiente
complementario: cielo a tierra, viento a trueno, agua a fuego y montaña a lago. Sin embargo, este modelo no consideraba las relaciones
del tiempo, por lo que, posteriormente, se amplió el simbolismo de los trigramas al incorporarles las relaciones del tiempo, las estaciones
y sus desplazamientos en forma circular, distribuyéndose en una secuencia diferente a la anterior, siguiendo un orden acorde a los
nuevos planteamientos. Esta nueva ordenación de los trigramas refleja la manifestación de la fuerza creadora de la naturaleza y tiene
una aplicación de los trigramas más práctica sobre los asuntos terrenales. De este planteamiento renovado y enriquecido surgió lo que
se denomina el pakua de la secuencia del cielo posterior, que es el que se emplea en feng-shui.

Grafico de la secuencia del cielo posterior

Grafico de la secuencia del cielo posterior
En esta secuencia del cielo posterior, cada trigrama representa una fuerza o fenómeno de la naturaleza distinto, como el agua, la
montaña, el cielo, el trueno, la tierra, el lago, el viento y el fuego siguiendo un orden cíclico. Los ocho trigramas están también
relacionados con las direcciones cardinales, los cinco elementos y ocho situaciones o aspectos de la vida como el matrimonio, la fama, la
riqueza, la familia, los conocimientos, la carrera profesional, las personas serviciales y la creatividad e h jos. Con ello el mapa bagua se
convierte en una forma de diagnóstico y predicción sobre los distintos aspectos de la vida de los residentes y una herramienta para
potenciar facetas de su vida. El bagua se emplea como un mapa del estado en que se encuentra la vida de una persona, con él se
comprueban cuáles son las carencias o perturbaciones de los moradores de un espacio concreto y se analizan las acciones o curas a
aplicar. La utilización del mapa bagua permitirá estudiar la distribución energética de un espacio y aplicar la teoría de los cinco
elementos para mejorar la energía del lugar, pues cada uno de los trigramas posee un elemento asociado.
En los antiguos mapas chinos, el sur se sitúa en la parte superior, el norte en la parte inferior, el este en el lado izquierdo y el oeste en
el lado derecho; esta es la orientación que presenta el pakua, en las escuelas que utilizan la brújula giran el mapa bagua para darle la
orientación magnética real, pero en las escuelas que no utilizan la brújula mantienen la plantilla con esta orientación fija.
Los estudiantes del feng-shui de la secta de los Gorros Negros, memorizan el plano del bagua y lo superponen a la casa, habitaciones e
incluso a las camas. Lo utilizan como una guía para interpretar la vida de una persona y sus problemas y, también, como una cura para
resolverlos. Creen que el conocimiento del bagua y la relación entre la casa y los cuerpos constituye una ayuda mística, para manipular
su destino; también, describen muchas historias de los beneficios inmediatos, que han podido observar al aplicar el mapa bagua y
potenciar algunas de sus áreas.
El mapa bagua se emplea para obtener una interpretación más clara del chi de un lugar y para hacer un diagnóstico de los distintos
aspectos de la vida de sus moradores. El chi se transforma a través del tiempo, de los espacios y de los ambientes, por lo que tanto la
comprensión del modo en que se mueve el chi y la teoría del yin y el yang, como los cinco elementos y las direcciones, que se reflejan en
el mapa bagua, pueden ayudarnos a crear y diseñar espacios y ambientes armónicos y favorables, ya que están basados en patrones de
la naturaleza. Se puede trabajar con la energía de las ocho direcciones cardinales, reacomodar el mobiliario, aplicar los colores, las
texturas y los materiales para crear e incitar a un flujo del chi lo más favorable posible. Por medio de la armonización de los ambientes,
se pueden promover grandes cambios inconscientes en los residentes, que les permitirán lograr sus aspiraciones con mayor facilidad y
obtener el bienestar y la fortuna en todos los aspectos de su vida. La recomendación fundamental del feng-shui, con respecto al
mapabagua, es establecer la armonía con cada una de las casas del bagua.
La aplicación del bagua, es muy sencilla si una persona tiene problemas matrimoniales, entonces debe reforzar la zona del matrimonio
en su dormitorio, y si hay problemas financieros potenciar el área de la prosperidad en la casa y el lugar de trabajo. Lo trascendental de
este modo de emplear el bagua, es que la facilidad de su comprensión y aplicación permite introducir cambios positivos en la vida de los
residentes, haciéndoles cómplices de su destino, pues los cambios externos aplicados a la casa conllevan cambios internos, que mejoran
el conjunto de la vida. Sea cual sea la escuela de feng-shui que se siga, si se utiliza o no la brújula, la comprensión del mapa bagua
supone un enriquecimiento y la posibilidad de llevar no sólo a los entornos sino a la propia vida armonía, equilibrio e integración con la
energía de la naturaleza y el cosmos.
El bagua, basado en las raíces del antiguo misticismo taoísta, puede ser aplicado de forma práctica cada día en mayor o menor medida,
con el objetivo de mejorar el chi de un lugar y el bienestar de los residentes, aplicando un principio filosófico tomado del 1 ching y que
puede ser aplicado a una parcela, al plano de una casa, a una habitación, a una mesa de trabajo, a un jardín, a un mueble o a una
persona. Esta filosofía trata de armonizar, equilibrar y organizar la energía siguiendo el patrón natural constituido por el bagua.
Entender su simbología puede ayudarnos a mejorar nuestra relación con nuestros entornos cotidianos y mejorar distintos aspectos de
nuestra vida.

EL BAGUA DE UN ESPACIO

El mapa bagua puede ser aplicado a cualquier espacio, desde el macrocosmos de la casa al microcosmos de una habitación o al detalle de
una mesa. El primer paso es tener la plantilla del mapa. El segundo es determinar el espacio que se desea estudiar. El espacio debe ser
regular, idealmente un octógono, pero también son muy adecuados los círculos, los cuadrados y los rectángulos. La plantilla se
sobrepone al plano del espacio y sobre esta base se realiza una lectura de las distintas zonas. Pero ¿qué ocurre cuando la casa o la
habitación es irregular? En estos casos se realiza una abstracción que complete la estructura hasta que presente una forma cuadrada o
rectangular. Lo más cómodo es hacer un plano del espacio marcando con un color las líneas de la forma que presenta el espacio objeto
de análisis y con otro color las líneas imaginarias, que completarían la forma hasta obtener un cuadrado o un rectángulo. A la hora de
evaluar esta situación de estructura irregular, el feng-shui considera que si la parte de la estructura ausente, que se ha dibujado con
otro color a modo de complementación de la forma, es inferior al tercio de la parte frontal es una parte que falta, también denominada
«mordida».
Esta parte que falta en la estructura del espacio, se contempla como una ausencia y la zona del mapa bagua que se corresponda con
esta área se entiende como una carencia. La lectura que hace el feng-shui de esta ausencia, se desprende de la zona de bagua con la
que se corresponda, de modo que el significado de la zona que falta se entiende como una carencia o una debilidad en los aspectos de la
vida de los residentes que se corresponden con ella. Para paliar esta dificultad que plantean las partes que faltan en la estructura de los
espacios, el feng-shui recomienda aplicar una cura a la estructura -como se ha explicado en los anteriores capítulos-. Si la ausencia de
zonas bagua, afecta al conjunto de la casa, aunque hayan sido incorporadas simbólicamente a través de una cura, se consideran
insuficientemente representadas, a efectos de los aspectos de la vida de los residentes implicados en esas zonas bagua, se entiende
que los efectos negativos estarán en relación con el tamaño de estos «faltantes». Por ello, se recomienda reforzar estas zonas
ausentes de la vivienda, potenciando las zonas bagua, correspondientes en las restantes habitaciones de la casa. Si al completar la
forma de la estructura del espacio objeto de estudio, la parte que falta, que se ha marcado con un color diferente, es superior a un
tercio del frente, se considera un saliente, una extensión, un agregado, una proyección o un añadido; resultando sobredimensionada la
zona pakua a la que corresponda.
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