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TRABAJA DURO

AL HABLAR DEL TRABAJO, el maestro Usui no se ha referido a aquél que provee dinero, sino al trabajo con uno mismo: a los ejercicios de meditación, de concentración, de introspección.
Habitualmente creemos que no tenemos tiempo para dedicarnos a estas cosas pero utilizamos las horas libres para ver televisión, para deambular aburridos buscando algo que nos distraiga (que nos aleje de nosotros mismos) en lugar de conectarnos con nuestro yo profundo.
Actuamos de este modo, y en lugar de integrarnos cada vez más en cuerpo, mente y alma y alcanzar con ello la armonía interior, nos descentramos; es decir, ponemos el centro o el foco de la mente en objetos o personas que están fuera.
Y en vez de mantenernos concentrados en ellos, los cambiamos continuamente procurando algo más excitante, que nos llene o nos entusiasme, sin llegarlo a conseguir plenamente.
Normalmente se tiene tiempo para salir de copas pero no para ir al campo, para recuperar el contacto con la naturaleza; y si bien no hay nada censurable en compartir un momento agradable con los amigos, también es necesario propiciar situaciones que nos recuerden que somos parte de todo lo que existe; que estamos unidos al cosmos y que tenemos un permanente intercambio con la energía universal.
 

 

LA MEDITACIÓN

ES POSIBLE que, ante la decisión de practicar la meditación, uno se pregunte cuál de las formas que han propuesto las diversas religiones será la más efectiva.
Lo cierto es que cualquiera de ellas lo es, siempre y cuando permita a quien la realice cumplir con los propósitos establecidos.
La meditación tiene como principal objetivo el vaciamiento de la mente, la interrupción de la cadena de pensamientos que generamos desde que abrimos los ojos por la mañana hasta que los cerramos por la noche.
En éstos tienen cabida los diálogos internos, las planificaciones de futuro, los recuerdos, la confección de estrategias, etc., hasta el punto de que en ningún momento podemos gozar del silencio interior X más aún, si esto se produjera involuntariamente la sensación que se sentiría ante elb probablemente fuera de pánico.
La primera consecuencia de este alejamiento de nosotros mismos es que somos ir>capaces de percibir intensamente nuestro cuerpo en situaciones normales.
Sólo lo hacemos cuando un dolor nos aqueja, cuando la sed, el hambre, el cansancio, las inclemencias del tiempo o la enfermedad nos recuerdan que nuestros órganos trabajan incansablemente y que el cuerpo necesita una justa atención.
Pero la mayor parte de las veces, ni aún así podemos conectar adecuadamente con nuestro ser físico; a menudo comemos alimentos que, por experiencias anteriores, deberíamos saber que nos causarán trastornos digestivos; nos ponemos ropa ajustada por la mañana sabiendo que por la tarde o por la noche apenas la vamos a poder soportar o sólo nos enteramos de que estamos enfermos cuando el dolor se hace presente y el trastorno está en una fase avanzada.
Quienes hayan practicado yoga, por ejemplo, conocerán diferentes formas de meditación y, posiblemente, hayan hallado la que más fácilmente les conecte consigo mismos, pero de todos modos será importante también para ellos conocer la meditación Gassho que era la que Mikao Usui enseñaba y recomendaba a sus alumnos.
 

 

meditacion trabaja duro